23 de Diciembre.
Mientras yo disfrutaba del sueño, mi mamá ya había vuelto del gimnasio y estaba lista para ir al mercado a comprar los ingredientes para la clásica cena navideña que este año le toca hacer a ella: "Despierta, hijo, me tienes que acompañar al mercado". Fue así como comenzó mi día.
Salimos (mi mamá, mi prima y yo) a las 10:30 de la mañana con rumbo al mercado central del Cusco, el taxi a s/.2.50 y en 10 minutos llegamos a nuestro destino. Nos acercamos al mercado, pero el taxista no nos dejó ahí. Bajamos y el ambiente cambió inmediatamente: el smock se mezclaba con olores de carne fresca, comida de animales, frutas y agua estancada en el pavimento. Estábamos en una zona cerca al centro de la ciudad en la cual se había formado un mercadillo de carnicerías improvisadas, agro-veterinarias, ambulantes y demás cosas que encontrarías en un mercado, solo que en la calle.
Caminando llegamos a una carnicería improvisada en el patio de una casa antigua en la que, sobre la barra donde colgaban pollos y pavos muertos, había un letrero que decía en letras rojas con fondo amarillo "Granja Quispe". En este patio había un hombre que estaba atendiendo a la gente que pasaba por ahí mientras pelaba algún tipo de ave de corral.
¿Tiene pavo?, preguntó mi mamá.
Claro señora, respondió el verdugo avícola.
Y ¿qué tan fresco está?
Escójalo usted misma, respondió.
Fue cuando su mano llena de plumas y algo de sangre apuntó a un corral lleno de pavos vivos. Entonces se me salió el espíritu de Greenpeace que llevo en mí y no pude ver lo que pasó después. Finalmente, después de diez minutos de espera salió una bolsa con un pavo pelado, limpio y, sobre todo, fresquísimo: recién salidito del corral.
Después, yendo en busca de los demás ingredientes para rellenar el pavo, por un callejón de ambulantes que vendían menudencias, pescado y veneno para ratas, me llamó la atención un hombre vestido de militar con la bandera del “Tahuantinsuyo” en la espalda (esa misma que fue denominada en los 70’s y ahora último cambiada por una cuadriculada ya que la anterior era también conocida como la bandera gay, si no me equivoco). Estaba diciendo algo por un megáfono y después vi a otro que vendía DVDs sobre la matanza que hubo en Bagua y demás. No pude contenerme y fui a hablarles, fingiendo estar interesado en sus DVDs, para confirmar la hipótesis que se me había ocurrido en ese momento. El tipo era un hombre “chapao”, de aspecto intimidante, con pantalón camuflado y chompa cuello de tortuga negra; sin embargo era muy cordial y educado. Le pregunté si pertenecía a algún partido político y me dio una respuesta junto con una explicación fugaz. Efectivamente, como lo había pensado, eran etnocacerístas.
Al final de la mañana volví a mi casa a armar mi arbolito de navidad y el nacimiento. Almorzamos y después, mientras algunos hacían la siesta, yo estaba navegando por la web. Fue cuando mi tía, que vive al costado de mi casa, me llamo y me dijo que vaya, que tenía algo para mí. Muy inocentemente, yo, fui pensando que necesitaba ayuda para algo:
Oie, chato, hay que practicar los villancicos para navidad. Yo toco el piano y tú me acompañas con la flauta, me dijo.
¡Pero no tengo una flauta hace años, tía!
¡Feliz navidad! Toma tu regalo, me dijo ella entregándome un paquete largo envuelto en papel de regalo rojo.
Este es el tracklist navideño de este año:
“Con mi burrito sabanero”
“Sopa le dieron al niño”
“Campanas sobre campanas”
“Noche de paz, noche de amor”
“Navidad, blanca navidad”
Todas son covers de Los Toribianitos y serán interpretadas por mi familia, algunas con coreografía y todo.
Feliz Navidad para todos.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
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